Por:Grissel Medina

La cuaresma es una época religiosa en la que muchos creyentes evitan consumir ciertas carnes en algunos días, principalmente durante la Semana Santa. Es justo en ese período del año en el que se incrementan las ventas de pescados y mariscos en República Dominicana.

Otro motivo que conlleva a un mayor consumo de ese tipo de alimentos es la moda por lo más saludable. Cada día más la gente desea estar en una forma física adecuada y llevar una dieta balanceada.

“Yo creo que no hay una alimentación en el mundo como el pescado”, asegura Roberto Antonio Cabrera, uno de los fundadores de la “Plaza de los Pescadores”, ubicada en la avenida George Washington.

Lissette Abreu, encargada de la pescadería Distribuidora Bergés, concuerda con Cabrera al afirmar que “cuando quieres una buena alimentación, de una vez piensas en el pescado, que es lo más natural”.

Pero, ¿qué pasa si, unido al auge que ha tenido la comida de mar, se presenta una reducción en la captura de especies, como ha sucedido en los últimos años?

La “Tercera Comunicación Nacional de República Dominicana ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático” revela un futuro incierto para la pesca en República Dominicana.

En 1996, la producción anual era de 18,000 toneladas. Mientras que para 2006, el aporte se redujo aproximadamente un 20%, reportándose 11,104 toneladas.

Las estadísticas más recientes, referentes a 2015, proyectan una flota de 4,220 embarcaciones, 9,421 pescadores y 164 sitios de desembarco, con una producción de 8,903 toneladas, que según el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca) cubre el 16.5% de la demanda anual (54,000 toneladas).

Eso quiere decir que en el transcurso de 20 años la pesca ha caído alrededor de un 50%.

“Ha reducido un poco, porque han puesto algunas (especies) en veda. La pesca se ha puesto un poco más difícil”, reconoce Francisco Serra, quien tiene 30 años como pescador en el Malecón de Santo Domingo.

Por lo general, Serra busca pulpos en las profundidades del mar Caribe, porque hay más y están ahí todo el tiempo. Siempre sale del mar con algún pez, que luego vende en la “Plaza de los Pescadores”, al igual que los demás.

Explica que las ganacias varían dependiendo de la cantidad y de la especie que se logre pescar (la pesca nacional, excluyendo la de agua dulce, abarca unas 300 especies de peces, además de crustáceos y moluscos). “Si está buena la pesca, puedes ganar RD$1,500, pero hay días que te puedes ir sin nada. Si matas un pez grande puedes ganarte RD$4,000 o RD$5,000”.

Cabrera, al igual que Serra, ha podido sustentar su familia. “Si aquí vengo y me consigo RD$100 o RD$200, RD$1,000 o RD$2,000 con eso me voy para mi casa. Si no consigo nada, a veces me he ido a pie y vivo en El Capotillo”.

Esa es una de las razones por las que ha disminuido tanto la producción anual. La Tercera Comunicación plantea dos opciones que podrían explicar la situación: quizás la actividad no es tan lucrativa en términos monetarios como en épocas anteriores o los pescadores están conscientes de las reducciones en sus capturas, por lo que optan por otras actividades.

En el caso de Serra, aunque ha criado a sus dos hijos con los ingresos que percibe de la pesca, también se desempeña como carpintero, pintor y albañil.

Sobrepesca

Entre los factores que afectan la pesca, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) incluye la contaminación, sobrepesca, la competencia por el agua y el cambio climático.

La sobrepesca (cantidad de las poblaciones explotadas por debajo del nivel que puede producir el máximo rendimiento sostenible) no solo conlleva consecuencias ecológicas negativas, sino que también reduce la producción pesquera, lo que acarrea consecuencias negativas de tipo social y económico”, documenta la FAO en su informe sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura 2016.

De acuerdo con el organismo, las diez especies más productivas representaron alrededor del 27% de la producción de la pesca de captura marina mundial en 2013. Sin embargo, la mayoría de sus poblaciones está plenamente explotada y es imposible aumentar su producción; el resto es objeto de sobrepesca y solo se puede aumentar su producción después de restaurar las poblaciones.

Es ese el motivo que impulsa al Ministerio de Medio Ambiente a prohibir la captura y comercialización de varias especies marinas, mediante la resolución 023/2017.

Las especies puestas en veda son tiburones y rayas, por tiempo indefinido; “peces loro” y “peces doctores”, durante dos años; y el erizo negro, por cinco años para la captura, comercialización y remoción de su ambiente natural.

Los pescadores están conscientes de la problemática. “El hombre tiene que concentrarse en cuidar esa belleza, esa riqueza, ese tesoro que el Señor (Dios) nos dio para que el mundo viva de eso”, asegura el pescador Roberto Antonio Cabrera, quien confiesa que es amante del mar y que utiliza el agua “hasta para remedio”.

Importación de pescado

El país recurre a la importación para suplir la demanda insatisfecha, principalmente en las zonas turísticas de la región este, que es donde ocurre el mayor consumo de mariscos a nivel nacional.

De 2012 al año pasado, la importación de pescados, crustáceos, moluscos y demás invertebrados acuáticos creció un 13%, de US$111.15 millones a US$125.15 millones, que en términos absolutos se traducen en US$14 millones.

Según la Tercera Comunicación, tres especies dominan el rubro de importación para el sector turismo y doméstico: el mero basa (Pangassius, proveniente de Vietnam); la tilapia (Orechromis spp, proveniente de Cuba) y la merluza (Merluccius hubbsi, proveniente de Argentina). En menor grado es importado el salmón (Salmo salar, proveniente de Chile).

“Estos tienen como ventaja frente a nuestros peces costeros el hecho de que ninguna de estas especies es portadora de ciguatera, evitando de esta manera a los resorts pagos por concepto de indemnizaciones a turistas, así como publicidad negativa”, destaca el documento.

En la pescadería donde trabaja Lissette Abreu aproximadamente el 38% de las ventas corresponde a las especies importadas.

Asegura que en las épocas de escasez el negocio se suple de la mercancía que llega al país a través de los puertos, aunque sale más costosa.

“Anotamos en el calendario cuando hay escasez y cuando aumenta la demanda. Si hay tres meses de escasez, uno trata de almacenar lo más que se pueda para no decirle al cliente que no hay”.

Las especies más vendidas en la Distribuidora Bergés son el camarón y el chillo.

En cuanto a los precios, Abreu detalla que el más económico es la merluza, que cuesta RD$95 la libra, mientras que el más costoso es el chilean sea bass, procedente de la Patagonia, en Sudamérica, que cuesta RD$1,349 la libra.

Dentro del grupo de alimentos de mayor incidencia en el índice de precios al consumidor durante el período enero – diciembre 2017, el Banco Central coloca el pescado fresco, con un aumento de un 4.09% en su precio.

Situación regional

El informe de la FAO presenta un resumen sobre la situación regional de la producción pesquera total (incluyendo marina, continental y acuicultura) de los países de América Latina y el Caribe.

El organismo explica “la tendencia decreciente de las capturas continentales y la necesidad de contar con estadísticas más fidedignas que permitan mejorar el análisis y la toma de decisiones para la gestión sostenible de este sub-sector”.

En cuanto a la acuicultura, la tasa de crecimiento de la actividad en la región en el período 2000-2012 fue de un 10%, por encima de la tasa global de crecimiento que fue de un 6.2% en el mismo período.

Aunque existe una amplia biodiversidad en la región, el 83.7% de la producción acuícola regional está basada en cuatro grupos de especies: salmónidos, camarones marinos, tilapias y mejillones.

En términos de empleo, la región registra aproximadamente 2.2 millones de pescadores y acuicultores y se estima que por cada puesto de trabajo, la pesca genera 6.5 toneladas de producción y la acuicultura 9 toneladas.

La FAO destaca, además, la necesidad de incrementar “las estrategias que fomenten el consumo de productos pesqueros en la región, ya que la mayoría de los países posee un promedio de consumo anual per cápita muy por debajo del promedio internacional, lo que se señaló como una gran oportunidad para mejorar la nutrición de los habitantes”.

Explotación

La última edición de “El estado mundial de la pesca y la acuicultura” establece que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada constituye una amenaza importante para la sostenibilidad del sector pesquero mundial: desde el punto de vista ecológico marino, el costo económico para la pesca mundial, la sostenibilidad general de una fuente importante de alimentos e ingresos, y el impacto en las comunidades vulnerables.

El documento explica que también “contribuye a la sobreexplotación de las poblaciones de peces, lo que probablemente va en contra de las iniciativas de conservación y ordenación, constituyendo una amenaza importante para los ecosistemas marinos y la sostenibilidad de las poblaciones de peces en todo el mundo”.

Prohibición

El Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca) prohibió el mes pasado la pesca en las aguas y todo el perímetro pesquero del río Haina, debido a los contaminantes químicos vertidos de manera accidental por industrias que operan en la zona.

A través de la resolución 001-18 quedan vedadas las captura en ese río, desde el puente Presidente Troncoso hasta su desembocadura y toda la zona comprendida dentro de dos millas náuticas alrededor del muelle de Haina.

Las personas que se dedican a la actividad en esa zona, deben abstenerse de colectar, consumir, comercializar, así como alimentar animales de granjas, en especial cerdos, con productos provenientes del área afectada.

By | 2018-05-02T15:02:13+00:00 Mayo 2nd, 2018|Latest Articles, Noticias|

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